Oftalmología infantil

En la CLÍNICA NIVARIA somos conscientes de la importancia de una detección precoz de cualquier tipo de afección ocular en los niños. Los problemas visuales en la infancia pueden tener consecuencias tan graves como un atraso en el aprendizaje escolar. Por ello contamos con profesionales especializados en la salud ocular infantil.

Los defectos refractivos (miopía, hipermetropía y astigmatismo) pueden aparecer desde edades muy tempranas. Tanto la detección, como el diagnóstico como el tratamiento a tiempo son vitales para evitar futuros problemas. Cuando estas enfermedades oculares no se tratan de forma adecuada,  el cerebro escoge la visión del ojo con menor defecto refractivo y anula o deja de utilizar el otro.

Los defectos refractivos pueden ser difíciles de diagnosticar en niños, es por lo que en el siguiente punto les dejamos una serie de consejos que pueden ayudar a detectarlos.

  • Se acerca mucho a la televisión o a los libros.
  • Deja de prestar atención con facilidad (lectura, juegos, explicaciones de clase).
  • No le gusta leer, se salta palabras, incluso líneas o lee en silencio.
  • Tiene costumbre de vocalizar cuando lee en silencio y de seguir la lectura con el dedo.
  • Tiene una mala percepción visual, por ejemplo, confunde la “a” con la “e”, la “u” y la “n”
  • Entorna los ojos para mirar o fijarse en detalles lejanos.
  • Presenta dolores de cabeza frecuentes o inexplicados.
  • Parece que tiene la mirada perdida al hablar con alguien o presenta movimientos pendulares de la vista.
  • Adopta posiciones de tortícolis (cuello torcido) cuando lee o hace los deberes, que a la larga pueden manifestarse como dolores de cuello o espalda.
  • Padece befaritis u orzuelos de repetición.
  • Se frota los ojos con frecuencia.
  • Guiña un ojo al salir el sol.

No obstante, el diagnóstico le corresponde al Oftalmólogo, así que si detecta algunos de estos síntomas pida su cita en la CLÍNICA NIVARIA para su correcta valoración.

Al nacer (pediatría/ oftalmología):

Descartar anomalías congénitas: Glaucoma congénito, catarata congénita, malformaciones, tumores, estrabismo congénito, ptosis congénita.

A los 3-4 años (pediatría):

  • Agudeza visual (descartar ojo vago).
  • Motilidad ocular (estrabismo).

A los 6 años:

  • Primera exploración ocular completa.
  • Agudeza visual (ojo vago).
  • Motilidad ocular (estrabismo).
  • Graduación con gotas.
  • Fondo de ojo.

De los 6 en adelante:

  • Revisión bianual.

El estrabismo es una desviación de los ojos debido a deficiencias en los músculos oculares. Es muy frecuente su aparición en la infancia, sobre todo en desde el nacimiento.  La desviación puede ser ESOTROPIA (hacia adentro), EXOTROPIA (hacia fuera) o HIPER/ HIPOTROPIA (hacia arriba o hacia abajo).

La detección a edades tempranas es fundamental para su correcto tratamiento. Si el estrabismo no es tratado antes de los 7 años de edad, el ojo con desviación no podrá recibir en el lugar correcto de su retina la imagen. Esto generará una disminución visual irreversible, llamada ambliopía estrábica, junto con la pérdida de la visión binocular normal.

El tratamiento del estrabismo varía dependiendo del motivo que lo genere. Una de las causas más frecuentes es el desequilibrio de fuerzas de los músculos oculares. En este caso el tratamiento es quirúrgico; si además se padece una alteración óptica, se utilizarán gafas correctoras también. Si el estrabismo sólo es debido a alteraciones ópticas, su tratamiento será el uso permanente de gafas para corregir la alineación adecuada.

También es importante evitar la ambliopía, u “ojo vago”, utilizando un parche en el ojo sano para que el otro desarrolle una mejor visión.

Es de vital importancia acudir al Oftalmólogo tan pronto se detecte algún indicio de estrabismo, para poder descartar que las causas puedan tener relación con tumores o lesiones en la retina, además de comenzar el tratamiento lo antes posible.

El “ojo vago” o ambliopía consiste en la baja visión de uno o ambos ojos por la falta de uso en el periodo de desarrollo visual del niño, que suele ser antes de los 7 años. Esto puede estar motivado principalmente porque el niño padece estrabismo o porque existe gran diferencia de graduación entre ambos ojos.

Síntomas que pueden ayudar a identificar esta afección son por ejemplo que el niño desvíe un ojo frecuentemente, que no identifique de forma adecuada a familiares en largas distancias, que se acerque mucho los objetos a la cara, que presente una mancha blanca en la pupila o que sea excesivamente sensible a la luz.

Su tratamiento consiste por una parte en corregir la causa que provoca esta ambliopía y por otra en estimular el “ojo vago”: el “sano” descansa y el “vago” debe realizar todo el trabajo visual.  Hay varias formas para penalizar el ojo sano, pero la oclusión de éste con un parche es de las más utilizadas. No obstante, es el oftalmólogo el que debe decidir sobre el tratamiento más adecuado dependiendo de cada caso. Su detección precoz es muy importante para evitar consecuencias mayores como la pérdida total de la visión.

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